
Bajas unas escaleras y sientes ese dolor familiar justo debajo de la rótula. O llevas semanas sin poder entrenar porque el tendón rotuliano no mejora. La tendinopatía rotuliana es la lesión crónica más frustrante del deportista de rodilla. Y tiene solución, si sabes tratarla bien.
1. ¿Qué es la tendinopatía rotuliana y por qué aparece?
El tendón rotuliano conecta la rótula con la tibia y transmite la fuerza del cuádriceps para extender la rodilla. Cuando la carga repetida supera la capacidad de recuperación del tendón, se produce una degeneración de las fibras de colágeno que llamamos tendinopatía (popularmente ‘tendinitis’, aunque la inflamación no es el mecanismo principal).
Es especialmente frecuente en deportes con saltos repetidos (voleibol, baloncesto, atletismo, CrossFit) y en personas con aumento brusco de la carga de entrenamiento. El dolor se localiza típicamente en el polo inferior de la rótula y empeora con la actividad.
¿Cómo se diagnostica?
La exploración clínica con palpación del polo inferior rotuliano es muy sensible. La ecografía musculoesquelética permite ver el engrosamiento y la degeneración del tendón con precisión. La resonancia magnética se reserva para casos con sospecha de rotura parcial o lesiones asociadas.
2. Por qué los corticoides no son la respuesta
Durante años, las infiltraciones de corticoides fueron el tratamiento más utilizado en tendinopatías. Hoy sabemos que en el tendón rotuliano son contraproducentes: pueden aliviar el dolor a corto plazo, pero debilitan el colágeno tendinoso y aumentan el riesgo de rotura a medio plazo. La evidencia actual los desaconseja claramente en esta patología.
⚠️ Importante:
Si te han puesto corticoides repetidamente en el tendón rotuliano y el dolor persiste, el problema puede haberse agravado. Busca una valoración especializada antes de continuar con ese enfoque.
3. El tratamiento que funciona: carga progresiva y biología
| Escalón | Tratamiento | Cuándo usarlo | Evidencia |
|---|---|---|---|
| 1ª línea | Ejercicio excéntrico (declinado 25°) | Siempre como base del tratamiento | Muy alta · gold standard |
| 1ª línea | Modificación de carga · reposo relativo | Fase aguda | Alta |
| 2ª línea | Fisioterapia (EPTE, ondas de choque) | Si falla el ejercicio excéntrico solo | Alta |
| 2ª línea | PRP intratendinoso | Tendinopatía crónica refractaria | Alta · mejor que corticoides a 6m |
| 3ª línea | Cirugía (desbridamiento artroscópico) | Solo tras 6 meses de fracaso conservador | Media |
EL EJERCICIO EXCÉNTRICO EN RAMPA DECLINADA
Es el tratamiento con mayor evidencia para la tendinopatía rotuliana. Consiste en realizar sentadillas lentas en un plano inclinado de 25 grados, cargando el peso en el tendón durante la fase excéntrica (descenso). La clave es la progresión de carga: empieza con peso corporal y aumenta gradualmente. 3 series de 15 repeticiones, dos veces al día, durante 12 semanas mínimo.
EL PRP EN TENDINOPATÍA CRÓNICA
Cuando el tendón no responde al tratamiento conservador tras 3-6 meses, el PRP intratendinoso guiado por ecografía es la opción con mejor evidencia actual. Los estudios muestran resultados superiores a los corticoides a los 6 y 12 meses, con mejora estructural del tendón visible en la ecografía de control.
4. Volver al deporte: sin atajos
La tendinopatía rotuliana tiene una particularidad frustrante: el tendón puede doler poco en reposo pero descompensar con el entrenamiento. Por eso el retorno al deporte debe ser gradual, monitorizando el dolor con escalas de carga (0–10) tras cada sesión. Un dolor de 3–4/10 que desaparece al día siguiente es tolerable. Un dolor de 5+ o que persiste más de 24 horas indica que has sobrecargado el tendón.
El tiempo de recuperación varía entre 3 y 12 meses según la cronicidad de la lesión y la adherencia al programa de ejercicio. No hay atajos, pero con el tratamiento correcto la mayoría de los pacientes vuelven a su deporte sin limitaciones.